Cada hora, tres adolescentes se convierten en madres en la República Dominicana, una cifra alarmante que evidencia la magnitud del embarazo adolescente en el país, según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Esta realidad sitúa a la República Dominicana entre los países con mayores tasas de embarazo en adolescentes de América Latina y el Caribe, convirtiéndose en un desafío urgente para el desarrollo social y humano.
El embarazo en la adolescencia y la maternidad temprana no solo tienen consecuencias en la salud, sino que perpetúan profundas desigualdades estructurales, afectando de manera desproporcionada a adolescentes rurales, indígenas, afrodescendientes, en situación de pobreza y con menor nivel educativo. Estas condiciones limitan las oportunidades de las jóvenes, incrementan la deserción escolar y reducen sus posibilidades de desarrollo personal y profesional.
Esta problemática forma parte de un conjunto más amplio de retos relacionados con la salud sexual y reproductiva que enfrenta el país, entre ellos el acceso limitado a información confiable, la falta de educación sexual integral y las barreras sociales y culturales que dificultan el ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos.
En este contexto, se desarrolló una charla participativa con adolescentes y jóvenes de las comunidades de Santa Lucía y La Gloria, donde se generó un espacio de diálogo, reflexión y sensibilización sobre estas realidades. Durante el encuentro, las y los participantes intercambiaron experiencias, inquietudes y conocimientos, fortaleciendo su conciencia crítica y su capacidad para tomar decisiones informadas.
La actividad reafirmó que mejorar la salud sexual y reproductiva en la República Dominicana no es solo una cuestión sanitaria, sino un imperativo social y de justicia, fundamental para garantizar igualdad de oportunidades, proteger los derechos de la adolescencia y la juventud, y avanzar hacia una sociedad más equitativa e inclusiva.
